Todo empieza como ruido
Diseñé Blacknoise como una experiencia web centrada en una presencia imposible de separar de su movimiento. El objeto no parte de un modelo 3D cerrado: nace de una malla que deformo con un campo de ruido.
Geometría, luz y cámara viven en un documento de escena. El motor interpreta esos valores en tiempo real y construye cada cuadro dentro del navegador.
La misma forma, otro soporte
Convertí el scroll en parte del sistema, no en un disparador de videos. Cada posición modifica la escena y produce una forma específica, manteniendo continuidad entre contenido, luz y movimiento.
En dispositivos con menos potencia, precomputé la misma animación para conservar la intención visual sin exigir WebGL. También generé y validé las texturas antes del deploy para asegurar que el resultado horneado coincidiera con la escena.
El gesto cambia la forma
También hice que el objeto respondiera al drag-and-drop. Un sistema de resorte traduce el gesto en peso e inercia; la velocidad del lanzamiento controla cuánto se deforma la superficie.
No cambio de modelo ni reproduzco una animación pregrabada. El gesto altera el mismo ruido que construye la pieza, por eso cada transición conserva la continuidad del objeto.
Exploraciones visuales
Además de la experiencia publicada, desarrollé una serie de fotogramas y secuencias para explorar el comportamiento de la forma fuera de los límites de la interfaz.
Estas piezas no forman parte directamente de la versión final de la web, pero amplían su universo visual y me permitieron estudiar variaciones de escala, textura, iluminación y movimiento a partir del mismo sistema.




